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sábado, 29 de septiembre de 2018

Simón quiere leer





—Yo quiero aprender a leer, mamá —le decía Simón a su madre todos los días. 
—No te puedo ayudar, hijo mío. Yo no sé leer —le respondía con mucha tristeza.    
Un día se les acercó Ernestina, una ratita anciana muy respetada en la granja 
porque era muy sabia. 
—Ven aquí, Simón —le dijo con su voz desgastada—. Supe que quieres aprender a leer. 
Sí, señora —le respondió el cerdito. 
—Pues yo te puedo ayudar. Tengo un sobrino un tanto distraído, pero buena criatura. Se llama Luis. Él sabe leer, aprendió desde muy pequeño, es un ratón muy inteligente, un humano le enseñó. Vive debajo de la biblioteca de una universidad muy importante de la capital. Su cama está hecha de libros —le susurró— y se ha leído cada uno que alberga aquel lugar. Siempre viene a visitarnos en primavera y nos relata las historias que ha leído como regalo. 
Fermín, mi marido, va de vez en cuando a la ciudad a ver cómo se encuentra la familia. Le dijo que tú quieres aprender a leer y no tardó en responder: «¡pues yo le enseñaré!». 
No es egoísta con sus conocimientos.Te encantará, serán buenos amigos.


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