De un día para otro
despiertas y, ya no te interesan las muñecas ni los autos pequeños ¿Lo
recuerdas?
La adolescencia es una de las etapas más importantes de la vida. Es
una transición, muchas veces, difícil de sobrellevar. El alma se encuentra
confundida, de la noche a la mañana se pierde toda esa atención que teníamos de
niños.
Por este motivo, he
dedicado esta entrada en mi blog para honrar a todos aquellos chicos que no
comprenden lo que les pasa, que sufren sin tener un motivo aparente, y sienten
que ya no le interesan a nadie, porque dejaron de ser los niños adorables de
antaño.
Yo recuerdo esa
rebeldía, esa incomprensión. Despertar un día, ver el mundo y, darme cuenta de
que no era nada de lo que yo había imaginado. Me sentía engañada. Pero ahora
que soy adulta, y he debido acompañar a mis hijos en esa aventura, puedo ver lo
difícil que también es para los padres. No los puedo tratar como niños, porque
ya no lo son. Pero aún no son adultos.
He escrito este poema con
mucho cariño, y que trata de expresar y transmitir los sentimientos de esta hermosa
y confusa etapa en nuestras vidas. Espero lo disfruten.
Alma atormentada
Miro el cielo y ya no
es azul como antes,
las nubes ya no
juegan a transformarse,
el viento ya no esparce
sus aromas,
y la vida da vueltas
sin saber a dónde va.
Solo hay indiferencia
y una gris ausencia,
duele todo aquello
que no está,
busco esa paz que un
día fue mía,
y ese color a rosa y
coral.
No quiero que me
miren,
pero aun así lo
deseo,
no quiero que me
abracen,
pero extraño ese
calor.
Busco con pudor
saber que ha pasado,
no comprendo porque
la luz se fue.
Toda esta oscuridad me
asusta,
necesito de tu mano,
no me sueltes otra vez.